« Pesos y medidas | Noticias del Submundo | Envejecer o morir »
Mayo 22, 2005
La Historia se va a los puertos
La Historia se va a los puertos
La semana que hoy termina ha sido de apabullante actividad multicultural y hasta en los anuncios de coches se cuelan Stendhal y su síndrome. En el Festival de Cannes (Francia) desparrama George Lucas un paralelismo sorprendente entre la saga de La Guerra de las Galaxias y las guerras americanas de las últimas décadas. Resulta que la primera trilogía de Star Wars estaba ¿definida?, ¿influenciada?, ¿marcada? por la guerra de Vietnam y esta segunda trilogía —más digital, más aburrida, más mala— nace con la(s) guerra(s) de Irak. La idea es que las películas cuentan cómo una democracia cándida se puede convertir en una dictadura malévola, tremendo cataclismo que provocó la intervención americana en los dos casos. Pudiera parecer difícil que Darth Vader sobreviva en la sofocante selva vietnamita o en las dunas iraquíes con semejante modelito pero la verdad es que, con el color cambiado y la capa incorporada, no difiere mucho de el armatoste psycho-killer que llevan los yanquis para pegar tiros. ¡Hasta cámara en el casco! Un reality show de muchos octanos, tú.
Por estas razones, y por muchas más, el Festival de Cans (Porriño) se despidió anoche hasta el año que viene con un sonoro ¡hasta luego, Lucas!, que quería venir diciendo que, por mucho que lo pretenda, don George no se va a comer un colín si presenta sus películas aquí a concurso. En Cans, las espadas láser son tubos de neón y el Halcón Milenario es un chimpín. Así que a bullirla en la galaxia de al lado
De más lejos —del más allá— reaparece Lola Flores rodeada de una polémica genital que, francamente cariño, nos chupa un pie en tiempo de verano. Pero en medio del jolgorio mediático se cuela la sorprendente noticia de que el icono/torbellino del franquismo más chabacano era una excepcional recitadora de poemas de Lorca. ¡Y nosotros sin enterarnos! La buena señora ha subido al altar de la inmensa cultura que rodeó a Franco y se codea con José María Pemán y Juan de Ávalos, con el valor añadido de colar literatura de la cáscara amarga en tiempos de represión. Valor, raza, rojerío, falangismo y castañuelas derrochados con generosidad por una Lola de España que debería haber sido ministra de economía tras la pasmosamente sencilla solución de sus problemas con Hacienda. Debía cuarenta millones de las antiguas pesetas, unos doscientos cuarenta mil euros, al fisco y pensó que si cada español le daba una peseta —unas migajas de euro al cambio— pues a nadie le iba a doler el bolsillo y así no tenía que vender su casa. No ocurrió tal cosa, pero estoy seguro de que más de uno mandó dinero cubriendo su cuota y la de unos cuantos españoles más.
Y ahora, diez años después, celebramos tan sentido obituario eliminando la licenciatura de Historia del Arte entre otras muchas. ¿Quién glosará, investigará, archivará y documentará todo el Arte de la Faraona a partir de ahora? ¿Dejaremos en manos de analfabetos funcionales sin titulación su inmenso legado cultural? Sin licenciados en Historia del Arte nos vamos a quedar sin notarios del patrimonio. O no; porque también en esta semana que hoy termina, se hacían eco los medios de comunicación de la alarmante proliferación de grupos neo-fascistas es España. Entre ellos, la inefable Asociación Cultural Rey Sisebuto de Valladolid, que al aparecer es una tapadera del nido de serpientes —con todo el respeto para las serpientes. No tendremos especialistas en el románico tardío o en el feísmo rural gallego, pero tenemos unos chicos que honran la memoria de Sisebuto con actos culturales y conferencias como “El bate de béisbol: su historia y evolución” o “Auschwitz: una visita al paraíso”. ¡Es que este Sisebuto sí que era un cachondo, coño!
Lo dicho: la cultura nos persiguió duramente esta semana pero nosotros corrimos mucho más rápido.
Posted by Julián at Mayo 22, 2005 06:58 PM
