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Junio 13, 2006

El pez gato

(Sintonía)
¡Tarín-tarín-tarantan! ¡Tarín-tarán-tarán!
(Rótulo)
El Hombre y la Tierra. Hoy: el pez gato.
(Voz de Félix Rodríguez de la Fuente)
El pez gato (galaeichtys felis), que habita en el fondo del Mississippi, es así llamado por poseer unos bigotes prominentes que recuerdan a los de un felino

Algunos científicos despistados lo confunden con el Gato Félix, el Gato de Chesire o Don Gato. Incluso algún incompetente rematado lo ha confundido con el Gato Con Botas cuando resulta evidente que nuestro amigo no tiene pies en los que calzárselas.

El pez gato vive en aguas calientes y en épocas de aguas muy bajas sobrevive en medio del barro. Esto es porque le gusta sobremanera revolcarse por el fango y la inmundicia. Cuando el nivel de las aguas es normal, rastrea sinuosamente el fondo porque se alimenta de los detritus y restos orgánicos que allí se depositan. Su hábitat y alimento tienen, pues, la misma procedencia: la porquería indescriptible. Cumple, pues, la función de último eslabón en la cadena de alimentos: lo que ya nadie quiere (o lo que defecan los demás) se lo jala él tan ricamente y así todos contentos. Este simpático animalillo de agua dulce está dotado, en sus aletas dorsales y pectorales, de unas espinas venenosas que pueden ocasionar heridas graves. Algunos de ellos, como el pez gato eléctrico o el pez gato caminante, son muy amigos del pez payaso porque les hace reir de lo lindo.

El Reino Animal está lleno de sorprendentes analogías. Así, el colibrí y la abeja caradura asiática tienen un pico y una especie de trompa, respectivamente, muy parecidos y que les permiten libar en las flores sostenidos en el aire aleteando en postura vertical de forma prácticamente idéntica. Los dos son animales tan irracionales que desconocen que pertenecen a especies totalmente diferentes.

El pez gato, que hoy nos ocupa, también es bastante irracional y desconoce que dentro de todas las sociedades y culturas humanas tiene expertos imitadores de su manera de vivir y alimentarse. Eso sí, entre los seres humanos gato hay ejemplares con bigote y sin bigote dependiendo de la estética y la habilidad de barberos o cremas depilatorias. Se mueven, como el pez gato, por los fondos de la ética y arramplan sin escrúpulos con todo aquello que a las personas normales repugna. Absorben ―gracias a unas tragaderas especiales que han desarrollado en sus conciencias― toda clase de sobornos, chantajes y trabajos de dudosa reputación que cualquier congénere no gato rechaza de motu proprio y por pura honradez, ya que los seres humanos gato se mueven en los límites de lo legal pero sin pasarse nunca de la raya, lo que les permite subsistir en plena jungla social y laboral sin ser atacados por la justicia depredadora. La evolución de la corrupción en los últimos tiempos ha sufrido un espectacular salto en los así llamados seres humano gato munícipes ―que es una subespecie muy numerosa―, pero hay seres humanos gato en el mundo de la abogacía, la cultura, la prensa amarilla y el de las altas finanzas. Son todos ellos muy amigos del ser humano payaso que, a diferencia de sus análogos acuáticos, es el que les ríe la gracia. También poseen unas espinas morales venenosas que pueden ocasionar heridas graves impunemente.

Al contrario que en la guerra y el amor donde NO todo vale, en la lucha por la vida el ser humano gato hace de la bajeza una virtud y propaga, miente, calumnia o desprecia indistintamente con tal de conseguir sus objetivos. Se han ensayado diversos tipos de agentes exterminadores con resultados desiguales. El zyklon-B o el Agente Naranja no sirven porque se cargan a todo bicho viviente pero la escuela y la educación en casita son insuficientes para frenar la actividad inmunda de estos ejemplares en su edad adulta. Terrible panorama... Bueno, por hoy basta. ¡Hasta la semana que viene, amiguitos!

(Sintonía de salida)

Escrito por Julián at 10:21 AM | Comments (0)