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Noviembre 05, 2006

Miedo y estadística

El miedo es libre y el miedo a lo desconocido aún más. Lo desconocido no tiene que proceder necesariamente del Más Allá. Lo desconocido puede estar delante de nuestras narices y los misterios sin resolver dependen de nuestra capacidad de fabulación. Por ejemplo, es un misterio que los presentadores de programas dedicados a la parapsicología, los ovnis y todo eso se llamen Jiménez (Iker y Jiménez del Oso). ¿Hay algún mensaje oculto en ese apellido? Cualquiera en su sano juicio dirá: “¡Eso es una casualidad!”

Y sí, lo es. Pero hay muchas casualidades que confundimos con extrañas conexiones esotéricas y mensajes de espíritus a los que ha dejado de funcionar el móvil. También, por ejemplo, es una casualidad el misterio que encierra la Quinta Sinfonía de Beethoven: cinco (vale, hagan la rima...) en números romanos es V, la sinfonía de Ludwig Van empieza con un tema archiconocido que consiste en tres notas cortas y una larga (cha, cha, cha, cháaaan) y la letra V en el código Morse se escribe con tres puntos y una línea. ¿Casualidad? ¿Conexión telepática entre el señor Morse y el compositor alemán? ¿Pusieron los romanos a Vigo este nombre con V por algo?

No, ni la música de Beethoven es la banda sonora de una película de terror ni el nombre de Vigo es un mensaje profético (o sí, vaya usted a saber...) pero si empezamos a buscar significados ocultos los encontraremos hasta en las canciones de los Lunnies y no sólo en los mensajes satánicos de discos de heavy metal.

Los medios de comunicación nos acercan a los acontecimientos por una estadística del terror y la casualidad. En un librito que ya tiene sus añitos y que ya hemos citado alguna vez en las Noticias del Submundo, “El hombre anumérico”, el matemático John Allen Paulos hace un estudio sobre el analfabetismo matemático y sus consecuencias que a veces es tronchante y otras da mucho miedo. Por ejemplo, sería muy difícil leer la noticia de un joven muerto en Helsinki corneado por un toro, acontecimiento que por los pueblos de España es moneda corriente en las fiestas patronales. En realidad es la aplicación de lo del cántaro que tanto va a la fuente que acaba por romperse (si el cántaro se quedara en casita correría menos riesgos). Por esto, por pura estadística, las noticias internacionales son peores que las nacionales, las nacionales peores que las autonómicas y las autonómicas peores que las locales. Cuando ocurre una desgracia, es muy común ver a la gente en la tele decir “¡Pero si esto nunca había pasado aquí!” y los medios de comunicación locales rellenan sus espacios asombrados por la terrible casualidad. Esto vale también para los acontecimientos un poco menos macabros. Antes de la masificación de la información, los héroes locales tenían más posibilidades de triunfar: un cantante, un actor o un deportista eran admirados por sus conciudadanos porque era lo mejor que iban a ver en sus vidas. Ahora, o viene Madonna a Balaídos y se pasea Brad Pitt por la calle del Príncipe o hay que esperar a que, cada mucho tiempo, aparezca un Oscar Pereiro que se suba al podio del Tour de Francia para que se le reconozca en su pueblo. Antes, el Destornillo (aquel desfile satírico de los estudiantes de peritos) o la Batalla de Flores ―que algún vejestorio, como un servidor de ustedes, recordará de su infancia― eran acontecimientos anuales vigueses sin comparación con nada en el mundo. Ahora celebramos Halloween vestidos de monstruos de feria como en cualquier pueblo perdido del medio oeste yanqui. En realidad, ahora nos asombraría mucho más ver a Castro, el histórico vendedor de periódicos, sosteniendo uno en vertical con un dedo. Pensaríamos en poderes sobrenaturales, le haríamos una foto y se la mandaríamos a Iker Jiménez. Lo cotidiano de antaño es lo desconocido de hogaño y da mucho miedo

Posted by Julián at Noviembre 5, 2006 07:25 PM

Comments

Miedo dan esas "serendipias" de los dos parapsicólogos en cuestión, más hay un detalle oculto en los nombres una, clave oculta que descubre el secreto de la conspiración que se oculta. La verdad no está en el apellido, ya que el otro inminente "cronista de lo oculto", Javier Sierra, no tiene un Jiménez por medio, más los tres nombres tienen algo en común. Jiménez del Oso se llamaba Fernando, Fer para los amigos. Los nombres de los tres (Iker, Javier, Fer), acaban en "ER", al igual que lo hace RatzingER. ¿Y qué es "ER"? Pues ni más ni menos que una terminación verbal y la Biblia lo dice muy claro: Al principio era el verbo y el verbo se hizo carne... Hala, Julián, vamos a Cuarto Milenio para que nos paguen una pasta por exponer esta teoría, jeje.

Por otro lado, ya que hace poco ha sido el Samhain (fin de año celta), transformado por los yankys en Halloween y por la Iglesia en la fiesta en la que los vendedores de flores hacen su agosto a la puerta de los cementerios, reivindiquemos el original, lo que siempre fue antes de transformarse porque estamos a punto de convertirnos definitivamente en una versión de nosotros mismos creyéndonos originales y eso realmente acojona.

Salud

Posted by: Isidrez at Noviembre 5, 2006 05:33 PM